España, la ‘reina’ de los pesticidas-varias bajas por enfermedad debido a la exposición continua a los plaguicidas

España, la ‘reina’ de los pesticidas

 

Judith, Ingeniera Técnica Agrícola, comenzó a tener problemas en su trabajo a los 30 años. Sufrió varias bajas por enfermedad debido a la exposición continua a los plaguicidas con los que trabajaba en su empresa, que finalmente la despidió porque su débil salud no le permitía desarrollar su trabajo normalmente.

Enviado por: ECOticias.com / Red / Agencias

Fecha de publicació: 20/04/2017, 13:05 h | (19) veces leída

España, la ‘reina’ de los pesticidas
Expertas y expertos advierten de la relación entre la exposición a químicos de daños en el desarrollo cerebral y enfermedades como la leucemia
Se estima que el coste anual en Europa de la exposición a pesticidas disruptores endocrinos sobre el cerebro infantil asciende a 136.000 millones de euros.
Jornada La voz de las víctimas, los oídos de la sociedad
Representantes del mundo de la medicina, la política y el derecho se dieron cita ayer en la sede del Parlamento Europeo en Madrid para hablar de las consecuencias sobre la salud del uso de pesticidas. Se estima que el coste de las consecuencias sobre el desarrollo del cerebro infantil asociado a la exposición a pesticidas disruptores endocrinos asciende a 136.000 millones de euros anuales en Europa. Según se puso de manifiesto durante la jornada los riesgos no están únicamente asociados a exposiciones agudas, sino también a exposiciones más bajas de manera prolongada. Daños en el desarrollo cerebral, leucemia o infertilidad son algunos de los trastornos asociados al contacto continuado con estos tóxicos. En el acto se pudo escuchar en primera persona el testimonio de varias víctimas, personas que han enfermado después de una sobreexposición con agroquímicos. El tema cobra especial relevancia si tenemos en cuenta que España es el mayor consumidor de pesticidas en toda Europa.
“Quiero abrazarte y no puedo”. Así describe Itziar su situación a raíz de la exposición a los plaguicidas que se empleaban en la floristería donde trabajaba su madre, donde pasaba varias horas todos los días al salir del colegio. Su gran retraso psicomotor, sus dificultades de aprendizaje, su fatiga, sus intolerancias a alimentos y los movimientos convulsivos que comenzó a tener con cinco años sólo mejoraron cuando dejó de exponerse a las sustancias químicas que la rodeaban, lo que la obligó a cambiar de hábitos (empezando por no pisar la floristería) y a dejar de tener contacto con amigos y familiares que no siguieran un estricto protocolo de evitación de productos químicos nocivos.
Judith, Ingeniera Técnica Agrícola, comenzó a tener problemas en su trabajo a los 30 años. Sufrió varias bajas por enfermedad debido a la exposición continua a los plaguicidas con los que trabajaba en su empresa, que finalmente la despidió porque su débil salud no le permitía desarrollar su trabajo normalmente. Su diagnóstico: sensibilidad química, fibromialgia y síndrome de fatiga crónica, algo que tuvo que defender en los tribunales ante la negativa de su empresa a responsabilizarse de lo sucedido. Según Judith, “detrás de cada persona expuesta y enferma a causa de los pesticidas hay un historia, a menudo dramática, que acaba en los tribunales médicos pidiendo a gritos un reconocimiento administrativo”.
Uso preventivo
Durante el acto se denunció el uso de pesticidas de manera preventiva, “aun cuando la Comisión Europea establece que el uso de estas sustancias debe de ser siempre la última opción”. Así lo recordó Carlos de Prada, presidente de la campaña Hogar sin tóxicos de la Fundación Vivo Sano”. Los trastornos asociados al uso de estas sustancias son muchos: infertilidad, cáncer de mama o próstata, leucemia… Según recordó Carlos de Prada, el coste anual en Europa del tratamiento de trastornos sobre el desarrollo neuronal infantil derivado de exposición a disruptores endocrinos asciende a 136.000 millones de euros anuales.
Más allá de las estimaciones, esta realidad se está reflejando de manera clara en las consultas. Según explicó la doctora Pilar Muñoz Calero, presidenta de la Fundación Alborada, el autismo es un ejemplo claro de que algo está sucediendo a nuestro alrededor: cuando en el 1975 teníamos un caso por cada 5.000 personas, hoy estamos hablando ya de un caso de cada 40-45 niñas y niños. Aproximadamente un niño o una niña de cada clase en primaria presenta una enfermedad del espectro autista. “La incidencia del autismo es muy preocupante pero se observan claras mejorías en su salud cuando hay evitación de los tóxicos presentes en el ambiente. En enfermedades como esta se buscan las causas en la genética pero en muchos casos no es así, hay que ir a la epigenética, a cómo los factores ambientales regulan la expresión de los genes”, subrayó.
En palabras de la doctora Muñoz Calero, la infancia constituye la población de mayor riesgo junto con las mujeres embarazadas. Las características que más vulnerables los hacen son su forma de jugar, de llevarse los juguetes a la boca, el estar en el suelo continuamente, su ritmo de respiración más rápido… En el caso de los plaguicidas, se observa que los niños y las niñas que tienen un jardín tratado con pesticidas químicos presentan un riesgo 6,5 veces mayor de padecer leucemia infantil que aquellos niños y aquellas niñas que no tienen jardín o que no lo tratan.
Presentación de dos nuevos informes
Durante el acto se presentaron dos informes: ’No BrainerVentana nueva’, de la organización CHEM Trust, sobre los efectos de sustancias químicas cotidianas sobre el neurodesarrollo infantil, y ’Directo a tus hormonas’, de Ecologistas en Acción, una guía sobre los residuos de plaguicidas en alimentos españoles. Kistiñe García, responsable de la campaña Libres de contaminantes hormonales de Ecologistas en Acción, denunció la presencia masiva de estas sustancias en los alimentos que consumimos en España. Como ejemplo citó las peras, que contienen 46 sustancias químicas diferentes de los que 16 son disruptores endocrinos, o las manzanas, que contienen 32 pesticidas diferentes de los que 13 son disruptores endocrinos.
El informe ’No Brainer’ subraya la incómoda realidad de niños y niñas continuamente expuestos a un cóctel de sustancias químicas que pueden actuar de forma conjunta, algo que está siendo ampliamente ignorado por las leyes de seguridad frente a sustancias químicas. Propone una serie de políticas que podrían ayudar a afrontar este reto. Por ejemplo, una acción regulatoria más rápida sobre grupos de compuestos químicos similares y el desarrollo de nuevos métodos de identificación de productos químicos de riesgo.
También se ha prestado atención a las distintas iniciativas por la reducción del uso de plaguicidas, como la Iniciativa Ciudadana Europea #StopGlifosato, un herbicida cuya reautorización en la Unión Europea está en entredicho. Esta acción es coordinada por la organización WeMove y, aunque va camino de las 700.000 firmas en toda Europa, se necesita superar el millón antes del verano, motivo por el cual es importante la difusión de esta iniciativa: www.ecologistasenaccion.org/stopgli…
Objetivos concretos
Otra iniciativa es la propuesta para el establecimiento legal de objetivos de reducción del uso de pesticidas en España, promovida por la Fundación Vivo Sano y Fodesam, que ha contado con el apoyo de las principales organizaciones ambientales españolas. Esta propuesta busca servir de base para que las autoridades y las fuerzas políticas promuevan planes específicos con objetivos concretos y plazos concretos contemplados por ley, con vistas a disminuir el uso de estas sustancias en nuestro país.
Cerró el acto José Esquinas, Premio FAO 2012 tras haber trabajado más de 30 años para la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, quien afirmó: “La reciente fusión de grandes corporaciones agroindustriales y el peligroso control internacional que las mismas ejercen sobre las semillas y los agroquímicos hace hoy más necesario que nunca un tratado internacional que regule y elimine el uso de pesticidas peligrosos y avance hacia métodos agrícolas sostenibles, ecológicos y saludables”.
Las cuatro entidades organizadoras, Fundación Alborada, Fundación Vivo Sano, Ecologistas en Acción y Movemos Europa, pretenden con este acto poner de relieve el grave problema de salud pública que supone el uso generalizado de plaguicidas a todos los niveles y la necesidad de dar paso a alternativas que permitan una convivencia óptima del ser humano y el entorno natural. Esta jornada pone fin a los eventos de la Semana sin Pesticidas que se celebra cada año con la llegada de la primavera en 20 países de todo el mundo.
  • Expertas y expertos advierten de la relación entre la exposición a químicos de daños en el desarrollo cerebral y enfermedades como la leucemia
  • Se estima que el coste anual en Europa de la exposición a pesticidas disruptores endocrinos sobre el cerebro infantil asciende a 136.000 millones de euros.

Jornada La voz de las víctimas, los oídos de la sociedad

Representantes del mundo de la medicina, la política y el derecho se dieron cita ayer en la sede del Parlamento Europeo en Madrid para hablar de las consecuencias sobre la salud del uso de pesticidas. Se estima que el coste de las consecuencias sobre el desarrollo del cerebro infantil asociado a la exposición a pesticidas disruptores endocrinos asciende a 136.000 millones de euros anuales en Europa. Según se puso de manifiesto durante la jornada los riesgos no están únicamente asociados a exposiciones agudas, sino también a exposiciones más bajas de manera prolongada. Daños en el desarrollo cerebral, leucemia o infertilidad son algunos de los trastornos asociados al contacto continuado con estos tóxicos. En el acto se pudo escuchar en primera persona el testimonio de varias víctimas, personas que han enfermado después de una sobreexposición con agroquímicos. El tema cobra especial relevancia si tenemos en cuenta que España es el mayor consumidor de pesticidas en toda Europa.

“Quiero abrazarte y no puedo”. Así describe Itziar su situación a raíz de la exposición a los plaguicidas que se empleaban en la floristería donde trabajaba su madre, donde pasaba varias horas todos los días al salir del colegio. Su gran retraso psicomotor, sus dificultades de aprendizaje, su fatiga, sus intolerancias a alimentos y los movimientos convulsivos que comenzó a tener con cinco años sólo mejoraron cuando dejó de exponerse a las sustancias químicas que la rodeaban, lo que la obligó a cambiar de hábitos (empezando por no pisar la floristería) y a dejar de tener contacto con amigos y familiares que no siguieran un estricto protocolo de evitación de productos químicos nocivos.

Judith, Ingeniera Técnica Agrícola, comenzó a tener problemas en su trabajo a los 30 años. Sufrió varias bajas por enfermedad debido a la exposición continua a los plaguicidas con los que trabajaba en su empresa, que finalmente la despidió porque su débil salud no le permitía desarrollar su trabajo normalmente. Su diagnóstico: sensibilidad química, fibromialgia y síndrome de fatiga crónica, algo que tuvo que defender en los tribunales ante la negativa de su empresa a responsabilizarse de lo sucedido. Según Judith, “detrás de cada persona expuesta y enferma a causa de los pesticidas hay un historia, a menudo dramática, que acaba en los tribunales médicos pidiendo a gritos un reconocimiento administrativo”.

Uso preventivo

Durante el acto se denunció el uso de pesticidas de manera preventiva, “aun cuando la Comisión Europea establece que el uso de estas sustancias debe de ser siempre la última opción”. Así lo recordó Carlos de Prada, presidente de la campaña Hogar sin tóxicos de la Fundación Vivo Sano”. Los trastornos asociados al uso de estas sustancias son muchos: infertilidad, cáncer de mama o próstata, leucemia… Según recordó Carlos de Prada, el coste anual en Europa del tratamiento de trastornos sobre el desarrollo neuronal infantil derivado de exposición a disruptores endocrinos asciende a 136.000 millones de euros anuales.

Más allá de las estimaciones, esta realidad se está reflejando de manera clara en las consultas. Según explicó la doctora Pilar Muñoz Calero, presidenta de la Fundación Alborada, el autismo es un ejemplo claro de que algo está sucediendo a nuestro alrededor: cuando en el 1975 teníamos un caso por cada 5.000 personas, hoy estamos hablando ya de un caso de cada 40-45 niñas y niños. Aproximadamente un niño o una niña de cada clase en primaria presenta una enfermedad del espectro autista. “La incidencia del autismo es muy preocupante pero se observan claras mejorías en su salud cuando hay evitación de los tóxicos presentes en el ambiente. En enfermedades como esta se buscan las causas en la genética pero en muchos casos no es así, hay que ir a la epigenética, a cómo los factores ambientales regulan la expresión de los genes”, subrayó.

En palabras de la doctora Muñoz Calero, la infancia constituye la población de mayor riesgo junto con las mujeres embarazadas. Las características que más vulnerables los hacen son su forma de jugar, de llevarse los juguetes a la boca, el estar en el suelo continuamente, su ritmo de respiración más rápido… En el caso de los plaguicidas, se observa que los niños y las niñas que tienen un jardín tratado con pesticidas químicos presentan un riesgo 6,5 veces mayor de padecer leucemia infantil que aquellos niños y aquellas niñas que no tienen jardín o que no lo tratan.

Presentación de dos nuevos informes

Durante el acto se presentaron dos informes: ’No BrainerVentana nueva’, de la organización CHEM Trust, sobre los efectos de sustancias químicas cotidianas sobre el neurodesarrollo infantil, y ’Directo a tus hormonas’, de Ecologistas en Acción, una guía sobre los residuos de plaguicidas en alimentos españoles. Kistiñe García, responsable de la campaña Libres de contaminantes hormonales de Ecologistas en Acción, denunció la presencia masiva de estas sustancias en los alimentos que consumimos en España. Como ejemplo citó las peras, que contienen 46 sustancias químicas diferentes de los que 16 son disruptores endocrinos, o las manzanas, que contienen 32 pesticidas diferentes de los que 13 son disruptores endocrinos.

El informe ’No Brainer’ subraya la incómoda realidad de niños y niñas continuamente expuestos a un cóctel de sustancias químicas que pueden actuar de forma conjunta, algo que está siendo ampliamente ignorado por las leyes de seguridad frente a sustancias químicas. Propone una serie de políticas que podrían ayudar a afrontar este reto. Por ejemplo, una acción regulatoria más rápida sobre grupos de compuestos químicos similares y el desarrollo de nuevos métodos de identificación de productos químicos de riesgo.

También se ha prestado atención a las distintas iniciativas por la reducción del uso de plaguicidas, como la Iniciativa Ciudadana Europea #StopGlifosato, un herbicida cuya reautorización en la Unión Europea está en entredicho. Esta acción es coordinada por la organización WeMove y, aunque va camino de las 700.000 firmas en toda Europa, se necesita superar el millón antes del verano, motivo por el cual es importante la difusión de esta iniciativa: www.ecologistasenaccion.org/stopgli…

Objetivos concretos

Otra iniciativa es la propuesta para el establecimiento legal de objetivos de reducción del uso de pesticidas en España, promovida por la Fundación Vivo Sano y Fodesam, que ha contado con el apoyo de las principales organizaciones ambientales españolas. Esta propuesta busca servir de base para que las autoridades y las fuerzas políticas promuevan planes específicos con objetivos concretos y plazos concretos contemplados por ley, con vistas a disminuir el uso de estas sustancias en nuestro país.

Cerró el acto José Esquinas, Premio FAO 2012 tras haber trabajado más de 30 años para la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, quien afirmó: “La reciente fusión de grandes corporaciones agroindustriales y el peligroso control internacional que las mismas ejercen sobre las semillas y los agroquímicos hace hoy más necesario que nunca un tratado internacional que regule y elimine el uso de pesticidas peligrosos y avance hacia métodos agrícolas sostenibles, ecológicos y saludables”.

Las cuatro entidades organizadoras, Fundación Alborada, Fundación Vivo Sano, Ecologistas en Acción y Movemos Europa, pretenden con este acto poner de relieve el grave problema de salud pública que supone el uso generalizado de plaguicidas a todos los niveles y la necesidad de dar paso a alternativas que permitan una convivencia óptima del ser humano y el entorno natural. Esta jornada pone fin a los eventos de la Semana sin Pesticidas que se celebra cada año con la llegada de la primavera en 20 países de todo el mundo.

http://www.ecoticias.com/sostenibilidad/135117/Espana-la-reina-de-los-pesticidas

vueltas con el maldito glifosato

El glifosato es el herbicida de mayor uso en el mundo, según apunta Equo, y, además de su uso en el sector de la agricultura también se emplea en espacios públicos y en jardines privados. “En países de la UE se venden más de 100 productos que contienen glifosato.
Enviado por: ECOticias.com / Red / Agencias

Fecha de publicació: 20/04/2017, 10:44 h | (25) veces leída

A vueltas con el maldito glifosato
Equo ha pedido al Gobierno en el Congreso que ponga en marcha las medidas necesarias para restringir, reducir o, directamente prohibir, el uso del herbicida glifosato después de que se haya puesto en marcha una Iniciativa Ciudadana Europea para instar a Bruselas a restringir su uso.
Desde el partido ecologista recuerdan que, en marzo de 2015, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, consideró este herbicida como “probable carcinógeno para los humanos”, una clasificación que se emplea cuando existen “evidencias limitadas” en seres humanos y “evidencias suficientes” en animales de laboratorio de que el producto o actividad puede causar cáncer a las personas.
El glifosato es el herbicida de mayor uso en el mundo, según apunta Equo, y, además de su uso en el sector de la agricultura también se emplea en espacios públicos y en jardines privados. “En países de la UE se venden más de 100 productos que contienen glifosato. La agricultura industrial utiliza ampliamente el glifosato en los cultivos como el trigo, el girasol o la colza”, apunta el texto, al que ha tenido acceso Europa Press.
Por eso, desde esta formación, integrada en el grupo confederal Unidos Podemos, En Comú Podem, En Marea, preguntan al Ejecutivo, a través de una iniciativa registrada en la Cámara Baja, cuál es su postura acerca del uso de este herbicida y cuáles serán sus medidas sobre esta materia. En este sentido, el documento insiste en que cada vez son más las evidencias científicas que señalan los peligros de esta sustancia, tanto para la salud humana como para el medio ambiente.
INSECTICIDAS CONTRA LAS ABEJAS
Por otra parte, la formación también llama al Gobierno a poner fin al uso de los pesticidas neonicotinoides, una sustancia que actúa en el sistema nervioso central de los insectos y, con menor toxicidad, en los vertebrados. Este motivo es el que ha llevado, según Equo, a varios países a paralizar su utilización y, más concretamente, por su posible relación con el colapso de colonias apícolas.
El documento recuerda que en 2013 la Unión Europea restringió el uso de los plaguicidas imidacloprid, clotianidina y tiametoxam por suponer un grave peligro para las abejas. Así, Equo también quiere saber qué es lo que tiene previsto el Gobierno para hacer frente a la alta mortalidad que estas sustancias suponen para estos insectos.

Equo ha pedido al Gobierno en el Congreso que ponga en marcha las medidas necesarias para restringir, reducir o, directamente prohibir, el uso del herbicida glifosato después de que se haya puesto en marcha una Iniciativa Ciudadana Europea para instar a Bruselas a restringir su uso.

Desde el partido ecologista recuerdan que, en marzo de 2015, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, consideró este herbicida como “probable carcinógeno para los humanos”, una clasificación que se emplea cuando existen “evidencias limitadas” en seres humanos y “evidencias suficientes” en animales de laboratorio de que el producto o actividad puede causar cáncer a las personas.

El glifosato es el herbicida de mayor uso en el mundo, según apunta Equo, y, además de su uso en el sector de la agricultura también se emplea en espacios públicos y en jardines privados. “En países de la UE se venden más de 100 productos que contienen glifosato. La agricultura industrial utiliza ampliamente el glifosato en los cultivos como el trigo, el girasol o la colza”, apunta el texto, al que ha tenido acceso Europa Press.

Por eso, desde esta formación, integrada en el grupo confederal Unidos Podemos, En Comú Podem, En Marea, preguntan al Ejecutivo, a través de una iniciativa registrada en la Cámara Baja, cuál es su postura acerca del uso de este herbicida y cuáles serán sus medidas sobre esta materia. En este sentido, el documento insiste en que cada vez son más las evidencias científicas que señalan los peligros de esta sustancia, tanto para la salud humana como para el medio ambiente.

INSECTICIDAS CONTRA LAS ABEJAS

Por otra parte, la formación también llama al Gobierno a poner fin al uso de los pesticidas neonicotinoides, una sustancia que actúa en el sistema nervioso central de los insectos y, con menor toxicidad, en los vertebrados. Este motivo es el que ha llevado, según Equo, a varios países a paralizar su utilización y, más concretamente, por su posible relación con el colapso de colonias apícolas.

El documento recuerda que en 2013 la Unión Europea restringió el uso de los plaguicidas imidacloprid, clotianidina y tiametoxam por suponer un grave peligro para las abejas. Así, Equo también quiere saber qué es lo que tiene previsto el Gobierno para hacer frente a la alta mortalidad que estas sustancias suponen para estos insectos.

http://www.ecoticias.com/sostenibilidad/135071/A-vueltas-con-el-maldito-glifosato

España debe alejarse de la ganadería industrial, en especial de pollos y cerdos

Lymbery ha incidido también en la importancia de que los consumidores reduzcan a la mitad su ingesta de carne y eviten la “carne barata”, porque los animales hacinados en estas granjas presentan grandes niveles de grasa y bajo contenido en OMEGA3 y es, según afirma, “mala para la salud”.
Enviado por: ECOticias.com / Red / Agencias

Fecha de publicació: 20/04/2017, 10:50 h | (20) veces leída

España debe alejarse de la ganadería industrial, en especial de pollos y cerdos
El Director Ejecutivo de la organización internacional líder en el bienestar de los animales de granja, Compassion in World Farming (CIWF), Philip Lymbery, ha recomendado a España que se aleje de la ganadería industrial, sobre todo de las granjas de pollos y cerdos, y en concreto, ha insistido en la importancia de detener proyectos como la macrogranja de vacas de Noviercas en Soria, porque este tipo de producción de carne “barata” es “peligrosa” para la salud y el medio ambiente.
Además, con motivo de la presentación en España del libro ‘La carne que comemos: El verdadero coste de la ganadería industrial’, su autor cree que España puede fomentar la agricultura y la ganadería extensiva y mixta, frente a las granjas industriales que son “motivo serio de preocupación” por los “riesgos” que presenta para la alimentación.
Lymbery ha incidido también en la importancia de que los consumidores reduzcan a la mitad su ingesta de carne y eviten la “carne barata”, porque los animales hacinados en estas granjas presentan grandes niveles de grasa y bajo contenido en OMEGA3 y es, según afirma, “mala para la salud”.
Al mismo tiempo, advierte de que cuando se hacina una gran cantidad de animales en espacios muy pequeños se provoca un aumento de enfermedades, por lo que el ganadero necesitará más cantidades de antibióticos y fármacos que acaban siendo ingeridos por el hombre y ha añadido que se produce también la aparición de superbacterias, así como de nuevas cepas de virus “mucho más peligrosas”, como por ejemplo fue la gripe porcina o la aviar.
“Si lo analizamos bien hay muchas amenazas y los riesgos asociados a la producción de estos productos que se podrían reducir teniendo los animales en granjas orgánicas en espacios abiertos y si los consumidores eligen estos productos”, asegura.
El experto ha señalado que es vegetariano desde que hace 30 años cumplió 17 porque le preocupaba el modo en que la ganadería industrial “destruía” el campo y en la actualidad se confiesa “aún más preocupado” porque esta agricultura industrial “se ve en todas partes del mundo”.
En el libro, escrito tras recorrer el mundo analizando “el marketing de la carne barata”, Lymbery analiza la ganadería y la agricultura industrial y las consecuencias para la salud humana, para la contaminación, el medio ambiente o para las comunidades locales, avocadas a un mayor índice de paro y falta de acceso a alimentos de calidad.
Así, señala que en el mundo se crían unos 70.000 millones de animales de granja cada año, y de estos, dos tercios viven permanentemente en granjas industriales, estabulados, y que son tratados como “máquinas de producción más allá de sus límites naturales”.
Para su mantenimiento, ha señalado que necesita el 30 por ciento de la producción mundial de cereales y alcanza el 70 por ciento en los países ricos al tiempo que cada año se destruye un área de bosques del tamaño de Reino Unido para cultivar comida para animales y construir granjas.
En definitiva, ha añadido que la carne industrial es un tipo de ganadería que consumo numerosos recursos, pero además erosiona el suelo, lo malgasta, utiliza petróleo y fomenta el desperdicio.
Sin embargo, ha recordado que el planeta necesita reducir su consumo general de carne en un 50 por ciento si se quieren detener las consecuencias catastróficas del cambio climático.
COMIDA Y SALUD PARA 16.000 MILLONES DE HABITANTES
En cuanto a los beneficios de cumplir estas recomendaciones, el autor señala que con ello se reduciría la presión que los seres humanos ejercen sobre el medio ambiente, tanto en el agua como en tierra, se recuperaría la fertilidad del suelo y se detendría o reduciría la cantidad ingente de comida que en la actualidad se desperdicia en el mundo y de los que muchos de ellos iban destinados a alimentar estas granjas.
“Rebajar el consumo de carne a la mitad y erradicando la ganadería industrial, los sistemas de producción de alimentación, hoy por hoy, se podrían alimentar a 16.000 millones de personas, más del doble de la población actual en el mundo, y con alimentos de mayor calidad nutricional para las familias”, ha afirmado Lymbery que además ha resaltado que al mismo tiempo mejoraría el trato adecuado a los animales de granja y se evitaría la crueldad animal.
Por otro lado, garantiza que seguir esas pautas generaría un aire más limpio y menos contaminado, un agua de mayor calidad y acuíferos en mejor estado, ya que en la actualidad las aguas subterráneas están muy contaminadas con nitratos y arsénico, por lo que se reducirían las zonas muertas en mares, lagos o río, donde ya no hay vida por la mala calidad del agua.
Así, recomienda a los consumidores que “utilicen el poder del monedero tras veces al día” eligiendo alimentos de buena calidad que no se críen en este tipo de granjas industriales, huevos de gallinas no estabuladas y productos procedentes de granjas orgánicas. “Ese es mi consejo, que a largo plazo es mejor para la salud hacer esa inversión hoy. Podemos comer menos carne y asegurarnos de que la que comemos es de mayor calidad”, ha insistido.
Respecto al precio, asegura que la carne de granjas orgánicas no tiene por qué ser más cara y que si la cadena de restaurantes McDonalds garantiza que su carne viene de vacas criadas al aire libre “los demás pueden hacerlo”.
A su juicio, la comida de calidad no es necesariamente más cara y considera también que si los consumidores valoran más la comida reducirán su desperdicio. “Podemos reducir costes para las familias, pero también para todo el planeta”, ha comentado en la entrevista.
MENOS CARNE PERO MEJOR
En cuanto a los países en vías de desarrollo estima que la ganadería industrial es aún más perjudicial que en los países ricos porque provoca un aumento del paro en la comunidad local, elimina los pequeños negocios locales y no permite ofrecer alimentos de calidad en el lugar.
En definitiva, cree que en el debate sobre la alimentación en el mundo, la clave es el acceso a la alimentación de calidad, no tanto a la cantidad ya que hay “abundancia” de alimentos pero son los más pobres los que no pueden permitirse el acceso a alimentos. Por ello, ha defendido que son precisamente las granjas tradicionales las que proporcionan alimentos a los más pobres y mejoran la vida de las comunidades locales frente a las industriales.
Igualmente, ha advertido de que este tipo de industria malgasta en torno a un 30% del alimento que producen y generan competencia con los cereales o soja que podrían destinarse a las personas.
“Malgastamos una cantidad de alimentos con la que se podría alimentar a más de 4.000 millones de personas. Si realmente quisiéramos acabar con el hambre en el mundo, lo primero que deberíamos hacer es acabar con la ganadería industrial y terminar la competición entre animales y hombres. El sistema actual produce suficientes alimentos para más de 16.000 millones de personas y aún así la mitad se malgasta”, ha apostillado.
Por ello, concluye que sería mucho mejor que los animales volvieran a pastar tranquilamente en el campo con granjas mixtas de ganadería y agricultura en las que los animales ofrecen beneficios ecológicos al recuperar la fertilidad del suelo dentro de un sistema de rotación entre pastoreo y cosechas.
El libro ‘La carne que comemos’ expone que las condiciones en que viven los animales de granjas industriales tienen un impacto directo en la salud humana y animal –al vincular el aumento de enfermedades incluido el cáncer con su consumo–, en el cambio climático, en el hambre en el mundo y en el desarrollo de las comunidades locales y, al mismo tiempo, ofrece un conjunto de soluciones y consejos a los consumidores que pueden ayudar a modificar el sistema actual.

El Director Ejecutivo de la organización internacional líder en el bienestar de los animales de granja, Compassion in World Farming (CIWF), Philip Lymbery, ha recomendado a España que se aleje de la ganadería industrial, sobre todo de las granjas de pollos y cerdos, y en concreto, ha insistido en la importancia de detener proyectos como la macrogranja de vacas de Noviercas en Soria, porque este tipo de producción de carne “barata” es “peligrosa” para la salud y el medio ambiente.

Además, con motivo de la presentación en España del libro ‘La carne que comemos: El verdadero coste de la ganadería industrial’, su autor cree que España puede fomentar la agricultura y la ganadería extensiva y mixta, frente a las granjas industriales que son “motivo serio de preocupación” por los “riesgos” que presenta para la alimentación.

Lymbery ha incidido también en la importancia de que los consumidores reduzcan a la mitad su ingesta de carne y eviten la “carne barata”, porque los animales hacinados en estas granjas presentan grandes niveles de grasa y bajo contenido en OMEGA3 y es, según afirma, “mala para la salud”.

Al mismo tiempo, advierte de que cuando se hacina una gran cantidad de animales en espacios muy pequeños se provoca un aumento de enfermedades, por lo que el ganadero necesitará más cantidades de antibióticos y fármacos que acaban siendo ingeridos por el hombre y ha añadido que se produce también la aparición de superbacterias, así como de nuevas cepas de virus “mucho más peligrosas”, como por ejemplo fue la gripe porcina o la aviar.

“Si lo analizamos bien hay muchas amenazas y los riesgos asociados a la producción de estos productos que se podrían reducir teniendo los animales en granjas orgánicas en espacios abiertos y si los consumidores eligen estos productos”, asegura.

El experto ha señalado que es vegetariano desde que hace 30 años cumplió 17 porque le preocupaba el modo en que la ganadería industrial “destruía” el campo y en la actualidad se confiesa “aún más preocupado” porque esta agricultura industrial “se ve en todas partes del mundo”.

En el libro, escrito tras recorrer el mundo analizando “el marketing de la carne barata”, Lymbery analiza la ganadería y la agricultura industrial y las consecuencias para la salud humana, para la contaminación, el medio ambiente o para las comunidades locales, avocadas a un mayor índice de paro y falta de acceso a alimentos de calidad.

Así, señala que en el mundo se crían unos 70.000 millones de animales de granja cada año, y de estos, dos tercios viven permanentemente en granjas industriales, estabulados, y que son tratados como “máquinas de producción más allá de sus límites naturales”.

Para su mantenimiento, ha señalado que necesita el 30 por ciento de la producción mundial de cereales y alcanza el 70 por ciento en los países ricos al tiempo que cada año se destruye un área de bosques del tamaño de Reino Unido para cultivar comida para animales y construir granjas.

En definitiva, ha añadido que la carne industrial es un tipo de ganadería que consumo numerosos recursos, pero además erosiona el suelo, lo malgasta, utiliza petróleo y fomenta el desperdicio.

Sin embargo, ha recordado que el planeta necesita reducir su consumo general de carne en un 50 por ciento si se quieren detener las consecuencias catastróficas del cambio climático.

COMIDA Y SALUD PARA 16.000 MILLONES DE HABITANTES

En cuanto a los beneficios de cumplir estas recomendaciones, el autor señala que con ello se reduciría la presión que los seres humanos ejercen sobre el medio ambiente, tanto en el agua como en tierra, se recuperaría la fertilidad del suelo y se detendría o reduciría la cantidad ingente de comida que en la actualidad se desperdicia en el mundo y de los que muchos de ellos iban destinados a alimentar estas granjas.

“Rebajar el consumo de carne a la mitad y erradicando la ganadería industrial, los sistemas de producción de alimentación, hoy por hoy, se podrían alimentar a 16.000 millones de personas, más del doble de la población actual en el mundo, y con alimentos de mayor calidad nutricional para las familias”, ha afirmado Lymbery que además ha resaltado que al mismo tiempo mejoraría el trato adecuado a los animales de granja y se evitaría la crueldad animal.

Por otro lado, garantiza que seguir esas pautas generaría un aire más limpio y menos contaminado, un agua de mayor calidad y acuíferos en mejor estado, ya que en la actualidad las aguas subterráneas están muy contaminadas con nitratos y arsénico, por lo que se reducirían las zonas muertas en mares, lagos o río, donde ya no hay vida por la mala calidad del agua.

Así, recomienda a los consumidores que “utilicen el poder del monedero tras veces al día” eligiendo alimentos de buena calidad que no se críen en este tipo de granjas industriales, huevos de gallinas no estabuladas y productos procedentes de granjas orgánicas. “Ese es mi consejo, que a largo plazo es mejor para la salud hacer esa inversión hoy. Podemos comer menos carne y asegurarnos de que la que comemos es de mayor calidad”, ha insistido.

Respecto al precio, asegura que la carne de granjas orgánicas no tiene por qué ser más cara y que si la cadena de restaurantes McDonalds garantiza que su carne viene de vacas criadas al aire libre “los demás pueden hacerlo”.

A su juicio, la comida de calidad no es necesariamente más cara y considera también que si los consumidores valoran más la comida reducirán su desperdicio. “Podemos reducir costes para las familias, pero también para todo el planeta”, ha comentado en la entrevista.

MENOS CARNE PERO MEJOR

En cuanto a los países en vías de desarrollo estima que la ganadería industrial es aún más perjudicial que en los países ricos porque provoca un aumento del paro en la comunidad local, elimina los pequeños negocios locales y no permite ofrecer alimentos de calidad en el lugar.

En definitiva, cree que en el debate sobre la alimentación en el mundo, la clave es el acceso a la alimentación de calidad, no tanto a la cantidad ya que hay “abundancia” de alimentos pero son los más pobres los que no pueden permitirse el acceso a alimentos. Por ello, ha defendido que son precisamente las granjas tradicionales las que proporcionan alimentos a los más pobres y mejoran la vida de las comunidades locales frente a las industriales.

Igualmente, ha advertido de que este tipo de industria malgasta en torno a un 30% del alimento que producen y generan competencia con los cereales o soja que podrían destinarse a las personas.

“Malgastamos una cantidad de alimentos con la que se podría alimentar a más de 4.000 millones de personas. Si realmente quisiéramos acabar con el hambre en el mundo, lo primero que deberíamos hacer es acabar con la ganadería industrial y terminar la competición entre animales y hombres. El sistema actual produce suficientes alimentos para más de 16.000 millones de personas y aún así la mitad se malgasta”, ha apostillado.

Por ello, concluye que sería mucho mejor que los animales volvieran a pastar tranquilamente en el campo con granjas mixtas de ganadería y agricultura en las que los animales ofrecen beneficios ecológicos al recuperar la fertilidad del suelo dentro de un sistema de rotación entre pastoreo y cosechas.

El libro ‘La carne que comemos’ expone que las condiciones en que viven los animales de granjas industriales tienen un impacto directo en la salud humana y animal –al vincular el aumento de enfermedades incluido el cáncer con su consumo–, en el cambio climático, en el hambre en el mundo y en el desarrollo de las comunidades locales y, al mismo tiempo, ofrece un conjunto de soluciones y consejos a los consumidores que pueden ayudar a modificar el sistema actual.

ep

http://www.ecoticias.com/alimentos/135073/Espana-debe-alejarse-de-la-ganaderia-industrial-en-especial-de-pollos-y-cerdos

Publicado por

Ferran Sala

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