Dupont compra Pioneer-La Locura de las Semillas Transgénicas
Escrito por Ferran Sala en alimentacion, General
Un gigante que creció a la velocidad de la luz
En 1999, Dupont compra Pioneer. En ese momento para el mundo de los negocios internacionales, la noticia no era más que la adquisición de un semillero por parte de un gigante fuertemente ligado a la industria petroquímica.
La facturación de Pionner representaba sólo el 12% del ingreso de la nueva compañía. Pero en estos últimos trece años ocurrieron cambios dramáticos que cambiaron el escenario mundial, como el aumento explosivo de la demanda de alimentos del sudeste asiático y la irrupción de los biocomustibles para reducir la dependencia del petróleo.
Este cambio se refleja perfectamente en el crecimiento de la participación del semillero Pioneer que se duplicó hasta alcanzar el 25% de los 37.000 millones facturados y que es el responsable del 40% de las ganancias de Dupont. El resultado es la suma de negocios en más de 70 países y el trabajo de 12.000 empleados que se reparte entre la investigación que cuenta con un presupuesto equivalente al 12% de los ingresos, la evaluación de productos, la producción y el equipo de ventas.
El complejo donde está la sede central de Pionner, conformado por oficinas, laboratorios, viveros y lotes de testeo de híbridos y variedades está a pocos kilómetros de la ciudad de Des Moines. La informática y la biotecnología son los protagonistas casi excluyentes de este lugar y explican mejor que nadie la velocidad que ha tomado el mejoramiento genético en la agricultura. “Por año, estamos creando diez veces más líneas endocriadas de maíz que las que obtuvo Pionner en sus primeros 70 años”, afirma el argentino Francisco Lynch, responsable de la producción de semillas de maíz para los Estados Unidos.
Del trabajo, manejo y evaluación de decenas de miles de datos surgen los 30 nuevos híbridos de maíz que se lanzan por año y que se comercializan por tres o cuatro años en el mercado norteamericano.
Valga como comparación, los 30 años que se comercializó el Pionner 307, un híbrido de maíz muy popular entre los farmers que lo utilizaron de los años 30 a los 70.
En los plots demostrativos que tiene Pioneer en su sede central se puede observar los distintos híbridos que marcaron hitos a los largo de esta historia de más de 80 años.
Los cambios en la arquitectura de la planta de maíz, la inserción de las hojas, la ubicación de los marlos, son notables. “El aumento de la densidad, de las 25.000 plantas por hectárea hasta las 85.000 plantas de hoy, es en defiitiva el gran éxito de la hibridación”, agrega Lynch.
En 1941 el híbrido de maíz alcanzaba los cien quintales de maiz. Hoy superan los 250 quintales pero ademas tienen la bioecnologia incorporada que le permiten protegerse de plagas y enfermedades.
La Nación
http://www.foodnewslatam.com/index.php?option=com_content&view=article&id=3769:un-gigante-que-crecio-a-la-velocidad-de-la-luz&catid=13:agricultura&Itemid=21
DuPont compra Pioneer Hi-Bred
La compañía de productos químicos y energéticos DuPont anunció ayer la compra de Pioneer Hi-Bred International, que se dedica a la investigación agrícola por 7.700 millones de dólares. DuPont ya había adquirido el 20% de la compañía el pasado año por 1.700 millones de dólares.-
Mordisco gigante al mercado de los ingredientes
DuPont compra Danisco por US$ 5.800 millones
DuPont cerró la adquisición de Danisco, uno de los gigantes de la industria de ingredientes para la alimentación. Es la mayor adquisición de DuPont en la última década que ha puesto sus ojos en Danisco también por su presencia en el mercado de aditivos para biocombustibles.
Lunes, Enero 10, 2011
DuPont pagará US$ 3.000 millones en efectivo, mientras que se endeudará para hacer frente a los U$S 2.800millones restantes. Además DuPont asumirá la deuda de DuPont, que asciende a los US$ 500 millones.
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La adquisición se completará en el segundo trimestre y tendrá un impacto positivo en las cuentas del grupo en 2012. En 2011, la compra recortará el beneficio por acción de DuPont entre 30 y 45 centavos por acción.
Danisco es la mayor adquisición de DuPont desde que en 1999 esta compró Pioneer Hi-Bred, especializada en semillas modificadas genéticamente, por US$ 7.700 millones.
¿Por qué Danisco?
Si bien Danisco es el mayor fabricante mundial de ingredientes utilizados en la industria alimentaria, el interés de DuPont se centra en la división Genecor, dedicada a la producción de enzimas para biocombustibles y detergentes.
Genercor es la joya de la corona de Danisco, representa el 34% de los ingresos del grupo danés y mantiene un dinámico crecimiento en beneficios que llegaron al 59% el último trimestre.
Desde 2009 DuPont y Danisco eran socios en DDEC -DuPont Danisco Cellulosic Ethanol LLC- un joint venture para la producción de etanol a partir de celulosa.
http://www.clubdarwin.net/seccion/negocios/dupont-compra-danisco-por-us-5800-millones
La AFIP impone una severa sanción a la multinacional DuPont
El administrador federal de Ingresos Públicos, Ricardo Echegaray, resolvió suspender la aduana domiciliaria a DuPont Argentina SRL al comprobar que la empresa está vinculada con la cerealera multinacional Pioneer Argentina SRL, denunciada este lunes por la Dirección General de los Recursos de la Seguridad Social, de la AFIP, por trabajo esclavo y evasión.Pioneer Argentina es controlada por DuPont Argentina, como consecuencia de la adquisición a nivel internacional por parte de E.I. DuPont de Nemours and Company de la totalidad del paquete accionario de Pioneer Hi Bred International Inc.”El esquema de aduana domiciliaria se basa en la confiabilidad fiscal de las firmas”, afirmó Echegaray y luego aseguró que la empresa DuPont no puede gozar de este beneficio si está vinculada con una empresa que explota a sus empleados y los hace trabajar de forma infrahumana.”La imágenes que pudieron capturar los agentes de la AFIP son contundentes. Estamos ante una caso de trata de personas“, resumió el funcionario y repitió que el fisco llegará hasta las últimas instancias judiciales sobre este caso.El beneficio del Régimen de Aduana Domiciliaria -otorgado por el organismo de control- busca facilitar la operatoria del comercio exterior para las empresas con grandes volúmenes de operaciones, tanto de exportación como de importación de mercaderías.
http://www.iprofesional.com/notas/110984-La-AFIP-impone-una-severa-sancin-a-la-multinacional-DuPont
¿Cuales semillas para alimentar a los pueblos?
La semilla, es el principio de la cadena alimenticia. El que controla la semilla controla la cadena alimenticia y así controla a los pueblos. Desde hace más de un siglo, los promotores de la agricultura moderna occidental, apoyados por las potencias financieras de la petroquímica, se dedicaron intensamente a destruir las semillas campesinas y las variedades tradicionales, destruyendo al mismo tiempo los suelos, asfixiándolos con violentos venenos. La agroquímica le ha robado la tierra a los campesinos y se beneficia en detrimento de la humanidad y del planeta.

La semilla, es el principio de la cadena alimenticia. El que controla la semilla, controla la cadena alimenticia y así, controla a los pueblos.
Durante 12.000 años, por lo menos, los campesinos y las campesinas del mundo entero han producido sus propias semillas, han mejorado, seleccionado y creado nuevas variedades de cereales, legumbres, frutas y plantas de fibras. Además, las agriculturas campesinas eran agriculturas respetuosas de la Madre Tierra. En los tiempos antiguos, no se hablaba de “protección de recursos genéticos” y de “agricultura sostenible”: sabíamos en lo más profundo que una civilización que pierde sus semillas y destruye sus suelos es una civilización que se está muriendo.
Desde hace más de un siglo, los promotores de la agricultura moderna occidental, apoyados por las potencias financieras de la petroquímica, se dedicaron intensamente a destruir las semillas campesinas y las variedades tradicionales, destruyendo al mismo tiempo los suelos, asfixiándolos con violentos venenos. La agroquímica le ha robado la tierra a los campesinos y se beneficia en detrimento de la humanidad y del planeta. El secreto de este éxito es muy simple, se trata de un verdadero acto de prestidigitación. Desde 1900, la agricultura moderna ha creado variedades altamente susceptibles a una plétora de parásitos y de enfermedades (pretendiendo por supuesto, todo lo contrario) y que necesitan, en el campo, recurrir a químicos muy fuertes.
Este paradigma “farsante” que es el fundamento de la agricultura moderna, hace aún grandes estragos en la actualidad. Tomemos el caso de la India, que va verdaderamente por un mal camino: se ha autorizado el cultivo y la comercialización de tres variedades de algodón genéticamente modificado sobre superficies que representan un cuarto de las superficies algodoneras del planeta, las cuales son cultivadas por un millón de pequeños campesinos indios. Esta autorización abre la puerta para la introducción de otras especies genéticamente modificadas, como la mostaza, la soya y por supuesto el célebre “golden rice” mejorado en vitamina A con la introducción de un gene de junquillo, del cual hay que consumir varios kilos cada día para poder obtener su ración de dicha vitamina (una mini-farsa). En la India el campo había sido preparado desde hace mucho tiempo, para facilitar la imposición de estas “chapucerías” tecnológicas. Desde 1986, el profesor Swaminathan salía en cruzada con el objetivo de instruir (de adormecer) a la clase política para que la India pudiera integrar los OGM sin demasiada agitación. El profesor Swaminathan, quien fue el padre de la revolución verde en la India, y director del IRRI (Instituto de las Filipinas que ha creado las variedades de arroz de “alto rendimiento”), es un gran amigo de Monsanto y se hace actualmente el apóstol, en la India, del desarrollo de la agricultura orgánica (y sostenible, se entiende) con la adopción de los organismos genéticamente modificados (¡una enorme farsa!). Al mismo tiempo, los campesinos productores de algodón se suicidan (entre 10000 y 15000 en unos cuantos años) y alrededor de 300 millones de personas en la India sufren de hambre o malnutrición.
Hay que remontar a principios de los años 1900 para descubrir los diferentes actos de prestidigitación que salieron del gran sombrero de los mentores o mentirosos, de la agroquímica. Varios niveles de realidades ilusorias pueden así ser comprendidas: realidades científicas, jurídicas y técnicas que se entrelazan íntimamente para formar bellos espejismos en el desierto del pensamiento único.
En 1907, Hugo de Vries redescubre las “leyes genéticas” de Mendel y dos escuelas de genética se enfrentan entonces fuertemente: la escuela de los mendelianos y la escuela de los biométricos. Los mendelianos estudian antes que nada, los caracteres monogénicos en las plantas: la flor de una especie o variedad dada es o blanca o roja, cuando el color es codificado por un solo gene. Los biométricos estudian más que todo los caracteres poligénicos en las plantas: la flor de una especie o variedad dada, puede ser blanca o roja pero también rosada, en sus numerosos matices, cuando el color rojo es codificado por varios genes. Desde el principio de su carrera, los mendelianos tienen suerte de descubrir una resistencia a una roya del trigo de carácter monogénico y convierten este único descubrimiento en paradigma: La resistencia de las plantas a las diferentes agresiones (hongos, virus, bacterias, etc.) debe ser monogénica. El gran fitopatólogo Vanderplank calificará después la resistencia monogénica como resistencia vertical y la resistencia poligénica como resistencia horizontal.
Mala suerte para los vendedores de químicos: la casi totalidad de las variedades tradicionales campesinas (mejoradas desde hace miles de años por selección en masa) poseía una resistencia poligénica u horizontal, cuando en una planta, un nivel de resistencia flaqueaba, otros hacían frente. Pero por buena suerte para los vendedores de químicos, cuando la resistencia monogénica o vertical de las variedades agrícolas creadas a partir de 1910, sucumbía, la planta se moría si el campesino no utilizaba químicos.
¿Qué piensan ustedes que ocurrió? Las variedades tradicionales fueron totalmente erradicadas en provecho de las variedades modernas dotadas de resistencias monogénicas, verticales. Al día de hoy, se gastan 36 billones de dólares cada año, en fungicidas y pesticidas y a pesar de eso, hay 20% de las cosechas de alimentos que se pierden todos los años, a escala planetaria, bajo el ataque de bacterias, hongos, virus, etc. Y aún más, el aumento en el número de enfermedades vegetales es proporcional al aumento, con los años, del uso de fuertes químicos en los campos. Hoy, hay más de 300 enfermedades graves que “atacan” las plantas comestibles. Todo esto constituye un círculo vicioso inexorable: el aumento de los químicos en el suelo, por los desequilibrios que esto suscita, permite que se manifiesten nuevas enfermedades vegetales y a los científicos se les hace fácil introducir cada año nuevas variedades que muestran nuevas resistencias.
Pocas personas parecen plantearse la interrogante evidente, saber por qué las variedades modernas que se pretenden resistentes, requieren cada año 36 billones de dólares en productos fitosanitarios y por qué, a pesar de ese arsenal, una quinta parte de la cosecha se pierde anualmente. ¿Será esto un encantamiento colectivo?
Se debe precisar, en este punto de nuestra exposición, que en los años 1920, la introducción de los híbridos F1 precipitó grandemente la erradicación sistemática de variedades tradicionales. Los híbridos F1, de la misma manera que el dogma de la resistencia monogénica de los mendelianos, constituye otra pieza escogida de la pseudociencia que podríamos fácilmente calificar de mitología. Arrullados por las ilusiones de una superproductividad, los campesinos abandonaron sus variedades antiguas, que se reproducían de manera estable, para adoptar híbridos de primera generación. Las variedades F1 (obtenidas a partir de linajes llamados puros pero, de hecho, completamente debilitados) están sometidas a la degeneración por definición, y contribuyen así a la creación de un sublime mercado cautivo: los campesinos, hortelanos y los jardineros deben comprar de nuevo sus semillas todos los años. Jean-Pierre Berlan, director de investigación al INRA (Instituto francés de investigación agronómica), ha demostrado ampliamente la superchería del concepto de heterosis o de vigor híbrido (1).
Otra ola de hechizo colectivo se manifiesta desde 1961, en la Convención de París, con la creación de la UPOV: una unión internacional para la protección de las obtenciones vegetales. Los estados, o más bien las multinacionales que los “aconsejan”, se inventaron completamente un marco legal que les permitiera sentar su hegemonía sobre un sector que aún controlaban sólo parcialmente, es decir el sector semillero: en el término de 30 años, más de mil empresas semilleras fueron adquiridas en el hemisferio norte por las multinacionales petroquímicas.
La UPOV instituye la posibilidad de un depósito de patente sobre toda variedad nueva creada. El concepto de obtención vegetal es en sí una vasta superchería: ¿cómo puede depositarse una patente sobre una variedad ligeramente modificada o seleccionada, que es el producto de cientos o miles de años de labor campesina?
En la actualidad 10 multinacionales controlan cerca del 50% del sector semillero mundial. Las cuatro primeras son DuPont (que compró Pioneer Hi-Bred), Syngenta (una fusión de Novartis y de Astra-Zeneca, siendo ya Novartis misma una fusión de Ciba-Geigy y de Sandoz, los dos mayores contaminadores del río Rhin), Monsanto (muy conocida por su “Terminator”) y Limagrain (una pequeña cooperativa de la Limagne (2) que ha hecho fortuna gracias al maíz híbrido F1 del INRA, y por tanto gracias al dinero de los contribuyentes franceses). Estas mismas 10 multinacionales, pero debe ser sin duda una coincidencia, controlan igualmente el 60% de los agroquímicos.
Es edificante hoy en día, abrir el catálogo del Agrupamiento Nacional Interprofesional de Semillas, creado por Pétain (3) en 1945 y modificado en 1961, como por casualidad, el mismo año de la Convención de París. En la rúbrica “tomates”, uno descubre que 96% de las variedades inscritas son híbridos F1, 3% son variedades fijas (reproducibles de manera estable) protegidas por patentes de 20 años y 1% únicamente son variedades del dominio público.
Es esencial precisar que todo aquello que se consume en el plato de un europeo está registrado en uno de los catálogos nacionales de la Comunidad Europea. Esto quiere decir que es estrictamente prohibido por la ley, cultivar para el consumo o para la semilla, un vegetal o un cereal de una variedad que no esté inscrita en uno de esos catálogos.
La UPOV intenta tragarse, poco a poco, a todo el planeta. Irak constituye una de sus últimas presas. La UPOV acaba, así, la obra de otra vasta mitología a escala planetaria, conocida como la revolución verde, nombrada así sin duda, por el color verde del dólar, a la prosperidad del cual ha contribuido fuertemente. La revolución verde, según la teoría oficial, ha creado y cultivado variedades altamente productivas de arroz y de trigo que han salvado a la India del hambre.
En primer lugar, ¿qué quiere decir alta productividad, cuando se sabe que, según los archivos británicos, la India producía en el estado de Tamil Nadu, alrededor de 1750, hasta 13 toneladas de arroz por hectárea, y esto en condiciones de agricultura totalmente sostenible? El profesor Richcharia, gran experto sobre el arroz en la India, había obtenido, hace varios años, rendimientos de 10 toneladas por hectárea con variedades tradicionales.
En segundo lugar, ¿qué hay de la factura oculta? Las variedades de la revolución verde han sido altamente productivas gracias a la utilización masiva de insumos (fertilizantes de síntesis, pesticidas, herbicidas), y a la utilización de sistemas muy modernos de irrigación intensiva. De esto resulta que los mantos acuíferos están agotados, el aire, la tierra y el agua están extremadamente contaminados. Además, los recursos genéticos han sido erradicados: había más de 100 mil variedades de arroz en la India antes de la revolución verde, no queda ahora más que unas cincuenta. Los campesinos pobres fueron a aglutinarse en cinturones de miseria, los campesinos arruinados se suicidaron o vendieron sus tierras a los banqueros o a Cargill (4). Las mujeres han perdido su rol privilegiado de proveedoras de la alimentación de la célula familiar. La agricultura, que era fundamentalmente femenina, diversificada y orientada hacia la seguridad alimentaria ha devenido una monocultura masculina con productos que tienen un valor comercial en el mercado nacional o internacional.
La gran farsa continúa: una segunda revolución verde invadió al Tercer Mundo, la de la biotecnología y de los organismos genéticamente modificados, mientras que, durante cuarenta años, los apóstoles de la primera declararon que aquella era la solución milagrosa y definitiva contra el hambre en el mundo. Las multinacionales, en un gran impulso humanitario, estiman que el hemisferio sur puede también beneficiarse de su generosidad y aprovechar los billones de dólares que ellos han invertido (con la ayuda financiera de la investigación pública) en la elaboración de criaturas vegetales tan fantásticas que uno pierde su latín: ¡Lycopersicon lycopersicum var. porcus o Zea mays var. escorpionus!
Las primeras criaturas de los agrónomos aprendices de brujo, de principios del siglo pasado, se habían llamado “híbridas”, del griego “hybros”, por monstruo o quimera. ¿Cómo llamaremos a esas nuevas quimeras, cuyos genomas son una mezcla de genes provenientes del ser humano, del animal, de la planta, así como de antibióticos, virus y otras sustancias patógenas?
Este mundo de quimeras transgénicas ha podido ver la luz gracias a la velocidad fulgurante en la evolución de la informática.
Vamos ahora a interesarnos en la naturaleza de la semilla y en la relación que ella tiene con su ambiente.
Como todo ser vivo, la semilla se define como portadora de dos facultades complementarias: aquella de reproducirse mientras conserva sus características existentes y aquella de modificarse, de evolucionar. La agricultura y la conservación de las semillas están basadas en esa primera facultad, mientras que la selección y el mejoramiento varietal están fundados en su segunda facultad. Existe, además, una relación muy íntima entre la semilla y lo que ella manifiesta, a saber la planta, por un lado, y por otro lado el ambiente. La semilla crea un ambiente así como el ambiente crea la semilla.
Durante miles de años, la semilla era libre, ella está ahora prisionera. Ella ya no puede reproducirse: los híbridos F1 son estériles o degenerativos. Esta esterilidad llega a su paroxismo con el gene “Terminador” (que ha sido legalizado de manera muy discreta en EEUU) el cual programa la planta genéticamente para que se suicide. El cultivo in vitro (creación de plantas a partir de unas células) es otro ejemplo de esta aniquilación del ciclo vital de la planta, de la semilla a la semilla. La agricultura occidental moderna ha destruido el principio femenino en el seno de la semilla. En cuanto a su capacidad de evolución en el campo, ¡no soñemos más con esto! Esta capacidad ha sido remplazada por un concepto nebuloso de “fijismo”, otra obra maestra de la mitología agrícola occidental. Las semillas ya no evolucionan en el campo, ellas son fabricadas completamente, en los laboratorios de la agroquímica.
Aún más, no solamente ya no pueden reproducirse y evolucionar, ¡sino que ya no pueden reproducirse por ellas mismas! Los híbridos F1, las variedades de la revolución verde y los transgénicos sólo pueden desarrollarse gracias a un arsenal de insumos. Ellas son de alguna manera estériles e improductivas.
Es en el marco de esta impostura que se debe restituir la primera ofensiva de la industria semillera, a principios del siglo pasado, que vendió muy caro, a los campesinos, semillas “certificadas”, o sea indemnes (exteriormente) a todo parásito, pero programadas genéticamente para ser altamente susceptibles a una plétora de enfermedades. Este tipo de programación o “encarcelamiento” llega hoy a su paroxismo con los genes llamados “traidor” o con los GURTs “Tecnologías de restricción del uso genético” de las cuales la FAO estudia en estos momentos su impacto potencial sobre la agrobiodiversidad y los sistemas de producción agrícolas. La semilla está programada genéticamente para no desarrollarse, a menos que se trate en el campo con tal o cual producto químico.
Esperamos que esta exposición deje claramente establecido el hecho de que la naturaleza de la semilla apela a un tipo de agricultura. Las semillas antiguas, las variedades alimentarias tradicionales apelan a una agricultura sostenible, respetuosa de la madre Tierra. Las semillas F1, o de alta productividad, o genéticamente modificadas, apelan a una agricultura totalmente asistida por la tecnología: irrigación masiva, fertilizantes de síntesis, fungicidas, pesticidas, herbicidas, cosecha mecánica, etc. Y recíprocamente.
La agricultura orgánica intensiva y productivista ofrece un ejemplo agudo de ese principio fundamental: hasta hace poco, 95% de las verduras orgánicas producidas venían de semillas híbridas F1 provenientes de la agroquímica. Cuando uno quiere producir hectáreas de lechugas orgánicas, sólo va a poder utilizar variedades muy modernas, resistentes a las 23 cepas de Bremia lactucae, una podredumbre blanca de la lechuga. Cuando uno quiere producir tomates orgánicos en invierno, bajo túnel plástico calentado con petróleo, sólo podrá utilizar variedades muy modernas resistentes al verticillium, al fusarium, etc.
Este tipo de agricultura orgánica que recurre al monocultivo, a cultivos fuera de temporada, a insumos “orgánicos” que son los desechos de la agroquímica (harina de sangre, harina de hueso, harina de plumas, estiércoles convencionales calentados a muy altas temperaturas, mosto de uvas o de insumos “orgánicos” que son biomasa robada al Tercer Mundo (guano, borujo de ricino, fibra de coco) es muy poco distinta de la agricultura convencional y, por cierto, utiliza la mayor parte del tiempo, las mismas semillas. Se podía encontrar en los mercados orgánicos, durante varios años, más de 20 variedades de coliflor que tenían un gene de rábano (es una forma de transgénesis) y tenemos serias dudas en cuanto a la naturaleza de algunos tomates orgánicos llamados “larga vida” (“long life”).
Desde hace varios años, de igual manera, se encuentran, en el mercado, semillas orgánicas e incluso “Demeter” (5) y ¡qué son semillas híbridas F1! ¿Para cuándo las semillas OGM orgánicas?
Algunos nos considerarán quizás como dulces añoradores del pasado, o como protestones empedernidos. Sin embargo, tratemos de imaginar cuán “competentes” serían las variedades campesinas tradicionales si se le hubiesen confiado a los campesinos, billones de dólares (aquellos que se han utilizado para hacer las chapucerías tecnológicas) con el fin de mejorar, de seleccionar y de conservar los recursos genéticos para alimentar a una población planetaria en constante aumento.
Con semillas tradicionales vigorosas y un suelo muy fértil se hacen milagros. John Jeavons, con su asociación Ecology Action, en California, ha probado, desde hace treinta años, que una horticultura biointensiva puede alimentar anualmente a una persona (vegetariana) con solamente la décima parte de una hectárea, en clima templado. Según su sistema, la huerta está constituida por 60% de plantas de fibra (maíz, girasoles, quínoas, amarantos de grano, etc.) que van a permitir refertilizar el suelo al hacer compost vegetal; 30% de plantas de calorías (zanahorias, remolachas, nabos, etc.) y de 10% de plantas de vitaminas y oligoelementos (tomates, berenjenas, chiles, melones, etc.). En clima tropical o subtropical, se puede así alimentar a dos personas (vegetarianas) con un décimo de hectárea, con la sola condición de contar con agua para irrigar. De acuerdo con estos principios del método biointensivo, los 150 millones de hectáreas de tierra arable que están disponibles actualmente en la India podrían alimentar a 3 billones de vegetarianos. ¿Dónde está el problema?
Nosotros no podríamos finalizar esta muy breve exposición sobre la naturaleza de la semilla sin evocar algunas bellas imágenes de cosmogonías mucho más espirituales que el paradigma occidental moderno, seco y estéril. En la cosmogonía andina, por ejemplo, la del Reino de las Cuatro Tierras (el antiguo reino Inca), la semilla es un ser vivo y forma parte de Pachamama, la Madre Tierra, y de la comunidad, al igual que los hombres y los animales, el agua, los vientos, las divinidades y los espíritus de la naturaleza.
La semilla posee su propia cultura: ella vive con nosotros y nos cuida, pero ella se va, también, cuando no es apreciada o cuando es maltratada. Cuando una nueva semilla llega a la huerta, se le debe manifestar afecto, hay que cortejarla para que se pueda quedar. Y cuando está cansada, los campesinos andinos piensan que hay que hacerla viajar a otros biotopos, a otros jardines. En cuanto a Rudolf Steiner, fundador de la antroposofía y de la agricultura biodinámica, la semilla es una entidad masculina, un pedazo de sol, una semilla de estrella, que va a fecundar a la Madre Tierra: la planta surge de este acoplamiento.
¡Qué puedan las semillas de estrella volver con el fin de que la Madre Tierra sea de nuevo fértil y acogedora, pues las semillas no son nuestras semillas, ellas son el regalo de la Vida a ella misma! www.ecoportal.net
Este texto es una traducción del artículo “Quelles semences pour nourrir les peuples?” de Dominique Guillet, publicado en la séptima edición del manual de producción de semillas “Semences de Kokopelli”, páginas 43 a 46, 2007. Traducido por François Aymonier y Mayra Marín.
http://www.ecoportal.net/Temas_Especiales/Biodiversidad/cuales_semillas_para_alimentar_a_los_pueblos

En la foto Juan Felipe Carrasco de Greenpeace arraigado a la tierra que quiere proteger y Antonio Ruiz, agricultor ecológico de Aragón , regando una tierra sin transgénicos.
El desastre ecológico provocado por las semillas transgénicas contaminando miles de especies y variedades vegetales que los agricultores desde siempre nos podíamos auto reproducir sin coste, está provocando efectos perversos en muchos lugares del planeta.
Uno de los mes graves está sucediendo en la India dónde cada año se suicidan unos 20.000 agricultores, al comprobar desesperados el engaño de las semillas transgénicas.
De pronto se encuentran que no hacen ni el dinero suficiente para pagar las malditas semillas transgénicas de arroz y algodón y se dan cuenta que a la vez han perdido todas las semillas autóctonas de arroz que tenían , con las cuales sin ningún coste, podían resembrar año tras año, y alimentar como mínimo a su familia.
El instrumento para suicidarse es un trago del pesticida, que antes con sus semillas no les hacía falta utilizar, y que ahora como modernidad impuesta, tampoco pueden pagar.
Si a este problema social que empobrece aún mas a los Países menos desarrollados, le añadimos el problema de la afectación a la salud de las personas y la contaminación ambiental, nos encontramos con un cóctel que se tiene que calificar de terrorismo biológico con secuelas de muerte y desolación.
Son ya infinidad de estudios científicos imparciales que piden que se pare de introducir alimentos modificados genéticamente en la cadena alimentaria.
En experimentos de laboratorio, alimentando ratas con estos alimentos (Soja, Maíz, patatas, etc) resultan con afectaciones graves sus hígado, páncreas y riñones, alteran su sistema inmunológico y disminuyen su fertilidad.
Estos estudios científicos, todos en inglés, se pueden encontrar en este enlace http://www.somloquesembrem.org/index.php?id=33&hover=14
Y un resumen de un experimento ruso, comentado en español, en este otro enlace: http://www.rel-uita.org/agricultura/transgenicos/amenaza-a-bebes.htm,
A pesar del rechazo que provocan en la Sociedad Europea los alimentos transgénicos, por sus probables consecuencias en la salud de las personas, las Multinacionales farmacéuticas que monopolizan la obtención de semillas a nivel planetario, siguen adelante en su sofisticación de la técnica de dominación de los genomas vegetales.
Grácias a una técnica denominada “Tecnología de restricción del uso genético” (TRUG ) vulgarmente denominada ”Terminator”, hará posible semillas suicidas.
Es decir las semillas saldrán programadas para nacer una sola vez , haciendo que su descendencia sea estéril, para evitar que el agricultor las pueda volver a sembrar sin ningún coste.
Pero el que todavía es más grave, es que la Unión Europea, subvencione con el dinero de todos los ciudadanos, a aquellas empresas mafiosas, para que encubran la maldad de la semilla suicida o “Terminator “.
El “Proyecto Transcontainer “ (subvencionado por la Unión Europea) http://www.transcontainer.wur.nl/UK/About/ pretende que en lugar de tener una semilla la propiedad suicida, se transforme en una semilla “Zombie”, con posibilidades de recuperar su fuerza germinativa por medio de una nueva Tecnología de Extirpación de genes, denominada “Exorcista”.
Es decir, si un agricultor quiere sembrar un segundo año, semilla hecha por él mismo a partir de una semilla transgénica comprada el año anterior , deberá pagar a la Industria farmacéutica por aplicar la tecnología “Exorcista”, (un producto químico por ejemplo) para recuperar la vida de aquella semilla medio muerta, obtenida de segunda generación.
Las preguntas que nos podemos hacer son:
¿Realmente necesitamos de tanta tecnología sucia e interesada para producir alimentos?.
¿Si piensan algunos desalmados que cereales aptos para alimentar humanos hambrientos deben convertirse en eco-combustibles para los vehículos con la excusa de contaminar menos el medio ambiente , no deberemos pensar también el resto mayoritario de humanos en producir e ingerir alimento (nuestro combustible) producido de forma ecológica y no tan manipulada genéticamente?.
¿O es que tal vez ingerir alimentos cada día más rellenos de aditivos químicos , insecticidas, funguicidas, antibióticos y modificaciones genéticas, es una estrategia de estas malditas empresas, para tener a la sociedad siempre medio enferma?
Tener clientes a perpetuidad ligados a la poderosa industria farmacéutica es un gran negocio y mucho mas teniendo en cuenta que solo se dedican a producir medicamentos que no curen , pero que sí sirven para hacer crónica la enfermedad.
Afirmar esto puede parecer muy fuerte, pero solo hace falta interesarse en leer la entrevista que el periódico La Vanguardia hizo al Premio Nóbel de Medicina , Dr. Richard J. Roberts , el día 27 de Julio del 2.007 en el espacio “La Contra” titulada “ El fármaco que cura no es rentable” http://www.lavanguardia.es/free/edicionimpresa/20070727/53380162760.html.
Y más espeluznante todavía es leer el informe elaborado por la monja catalana Teresa Forcades, Doctorada en medicina titulado ”Los Crímenes de las Grandes Compañías Farmacéuticas”.
Se puede obtener en este enlace http://www.fespinal.com/espinal/llib/es141.pdf
Es además muy preocupante que las multinacionales Monsanto, Singenta-Novartis, Bayer, Basf …. que dominan el mundo de las semillas, a la vez tengan potentes industrias farmacéuticas y de alimentación. Son intereses muy contrapuestos que haría falta separar por el bien de la humanidad, puesto que salud y alimentación van íntimamente relacionadas y son parámetros que habrían de estar excluidos de la locura especulativa y de la manipulación genética en que han entrado estas empresas.
Aunque mas alarmante es, que quien teóricamente nos tendría que defender de los abusos de estas industrias, léase Comisión Europea con su Presidente Barroso a la cabeza , se venda a sus intereses , aprobando la legalización de una patata transgénica de Basf , http://www.greenpeace.org/espana/news/100302-02 con estudios que demuestran su peligrosidad, en contra de la opinión mayoritaria de un Parlamento Europeo que cada día se está convirtiendo mas en un lugar de simple pastoreo político, sin ningún poder democrático sobre la Mafia organizada en torno la Comisión Europea.
¿De que nos sirve votar a un Parlamento Europeo y mantener a cientos de Diputados y miles de funcionarios, si quien realmente gobierna son títeres como el Sr. Barroso a las ordenes de estas Industrias Farmacéuticas?
¿ A que esperan para rebelarse al menos los diputados que discrepan de las decisiones fascistas de los órganos europeos de gobierno antidemocráticos ?
Por dignidad todos a casa y a organizar conjuntamente con la Sociedad unas nuevas bases de auténtica democracia participativa.
Suiza puede ser un buen ejemplo de participación ciudadana . Por referéndum popular vinculante, convocado por el mismo pueblo suizo ,con el aval de 100.000 firmas , pudieron prohibir hace años los transgénicos
http://joseppamies.wordpress.com/la-locura-de-las-semillas-transgenicas/
DuPont firma alíanza con Multivac para comercializar su película Mylar Cook
DuPont Teijin Films acaba de seleccionar a Multivac para comercializar la Mylar Cook, una película de termoformado para cocinar en el horno microondas.
El acuerdo de comercialización comprende los mercados de Europa, América, Oceanía, África y el Medio Oriente.
La película Mylar Cook les permite a los consumidores cocinar el producto en el interior de la bandeja a una temperatura de 218 °C.
Una vez que se alcanza este límite la presión interna provoca la ruptura de una soldadura antes de que finalice la cocción a bandeja abierta.
Una de las ventajas de la película Mylar Cook es que permite preservar el sabor, las vitaminas y los minerales de los alimentos.
El calor constante asegura una cocción completa del producto y proporciona un ahorro de energía del 30%.
La película Mylar Cook fue creada inicialmente para pescados y carnes aunque DuPont Teijin Films comprobó recientemente que también funciona para la cocción del pan y de otros productos hechos con harina.





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