Los españoles se saltan la dieta mediterránea

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Publicado el 29-07-09 , por Rosario Fernández

El 74,4% de los españoles declara estar preocupado por llevar una dieta sana, pero sólo el 6,6% cumple los objetivos de una alimentación saludable. Madrid es la comunidad que peor come, y Extremadura, la que mejor.


España avanza inexorablemente hacia una sociedad de gordos. La última Encuesta Nacional de Salud indica que el 44,7% de los hombres y el 29,4% de las mujeres de nuestro país padecen sobrepeso.
A ello se añade que el 15,6% de los varones, el 15,2% de las féminas y el 13,9% de los niños españoles son obesos. Unas cifras preocupantes, sobre todo esta última, que sitúa a nuestro país como el cuarto de la UE con la mayor tasa obesidad infantil, sólo superado por Italia, Malta y Grecia, curiosamente todos ellos países mediterráneos.

Y es que, aunque parece que la salud preocupa, son pocos los que de verdad hacen algo por ella. Según el estudio Los hábitos de los españoles en el cuidado de la salud, elaborado por la Confederación Española de Organizaciones de Amas de casa, Consumidores y Usuarios (Ceaccu) sobre una muestra de 5.296 personas y presentado ayer, el 74,4% de los españoles declara estar preocupado por llevar una dieta sana, pero sólo el 6,6% cumple los objetivos de una alimentación saludable.

El desayuno, indispensable
Así, apenas el 12% de los ciudadanos toma la cantidad aconsejable de fruta y verdura, un 38% no cumple con las recomendaciones de las dos raciones semanales de legumbre y sólo una cuarta parte de los encuestados realiza un desayuno considerado como completo, que debe incluir fruta, lácteos, pan y aceite.

Por sexos, los hombres se preocupan menos que las mujeres por la dieta. Los divorciados, los solteros y la gente con menor nivel de estudios son los segmentos que menos cuidan su alimentación, «una preocupación que aumenta con la edad», como señaló la autora del estudio, Paula Sáiz de Bustamante.

Algo que tiene su reflejo en que los alimentos industriales están presentes en el 25% de los hogares más de dos veces por semana, especialmente en el caso de los solteros, los jóvenes y los que poseen estudios medios. Quizá sea el ritmo de vida, las prisas y el estrés los que convierten a Madrid en la comunidad en la que peor come, mientras que Extremadura tiene la mejor dieta.

La presidenta de Ceaccu, Isabel Ávila, subrayó que «los malos hábitos alimenticios se asocian a otros malos hábitos», como el tabaco, el alcohol o el sedentarismo. Siete de cada diez declara no realizar ningún tipo de ejercicio físico a diario y una cuarta parte de los españoles admite no practicarlo nunca.

En cuanto al sueño, casi la mitad de los encuestados (46%) duerme entre seis y siete horas, por lo que no alcanzan las ocho recomendadas. La siesta parece ser una costumbre en vías de extinción: el 60% no la hace nunca, un 26% la practica a diario y el 16,1%, los fines de semana.

Los hombres se preocupan menos que las mujeres por una alimentación buena
El consumo de tabaco es uno de los resultados más alentadores de la encuesta. No llegan a un tercio quienes se declaran fumadores habituales. Respecto al consumo de alcohol, se deduce una baja percepción del riesgo, pues sólo el 40% asegura que nunca lo consume, un 11% dice beber a diario, frente a un 47% de bebedores ocasionales.

El 35% de los encuestados asegura que el estrés afecta a su vida cotidiana, y la mayor parte lo combate con medicación –sobre todo las mujeres– o con ejercicio –práctica habitual entre los hombres–.

Según Ávila, este estudio «demuestra la limitada eficacia de las campañas de información» por lo que reclamó estrategias más ambiciosas a la Administración y solicitó a la industria alimenticia «etiquetados y publicidad claros».

El peso de la obesidad
«La obesidad supone el 7% del gasto sanitario», subrayó ayer Roberto Sabrido, presidente de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, y lamentó que en la sociedad haya «una especie de obsesión por cosas como los antioxidantes o los ácidos grasos omega, cuando ni siquiera se respeta la pirámide alimenticia».

Sabrido aseguró que es necesario «aprender antes a sumar y a dividir, que a hacer raíces cuadradas», una razón que llevará a hacer de la información el eje central de la nueva estrategia NAOS 2010-2015 (Nutrición, Actividad Física y prevención de la Obesidad).

http://www.expansion.com/2009/07/28/entorno/1248812964.html

Según el doctor Francisco García Olmedo, catedrático en Bioquímica y Biología Molecular de la Escuela Superior de Ingenieros Agrónomos de Madrid, nuestra alimentación no es natural, es fruto del proceso de “artificialización” iniciado en el Neolítico hace miles de años. El experto indica que la domesticación de las variedades alimentarias es un proceso contra natura y por tanto, nuestra alimentación no ha sido natural desde que se inició la agricultura.

Con esta introducción, Francisco García Olmedo pretende hacernos comprender que el concepto natural no es sinónimo de bueno, igual que el concepto de artificial no lo es de peligroso. Poco a poco el catedrático nos lleva hacia la biotecnología y concretamente hacia los alimentos modificados genéticamente, indicando que este concepto engloba a cualquier alimento que haya sido alterado (domesticado), siendo así prácticamente todos los alimentos que habitualmente consumimos.

Es evidente la intención de hacernos creer que un alimento domesticado se puede comparar a cualquiera de los alimentos transgénicos existentes, nos gustaría conocer algún ejemplo en el que la domesticación haya logrado conjugar genes de dos especies completamente diferentes que la naturaleza no conjugaría. No es lo mismo obtener híbridos de dos especies de melocotones que expresan las mejores características de cada especie participante, o la mejora de un tipo de maíz mediante la selección de las semillas más nutritivas o resistentes, que la combinación de material genético de dos especies completamente diferentes en cuanto a evolución, morfología, etc. para obtener un nuevo alimento desconocido, una nueva forma de vida que no sabemos si a largo plazo podría afectar al medioambiente o al ser humano.

Ejemplos de los efectos negativos de este tipo de alimentos los hemos conocido a través de algunos estudios, como por ejemplo los que se mostraban en el documental La guerra de los cultivos transgénicos o el estudio en el que expertos de la Universidad de Viena concluían que los alimentos transgénicos podían provocar infertilidad. También podríamos nombrar los problemas sufridos por los cultivos de algodón en la India, algodón transgénico que contenía una toxina denominada ‘toxina Cry1Ac’ obtenida de la bacteria Bacillus thuringiensis, un patógeno que antaño se utilizaba como insecticida comercial. Por cierto, en ese país están ultimando los preparativos para comenzar a producir berenjenas transgénicas que contienen la misma toxina.

No caeremos en el error de confundir términos y mucho menos suavizar el término transgénico haciéndolo más “natural”, no lo es. Si la biotecnología se utilizara para combinar dos especies que la naturaleza podría conjugar en una línea evolutiva, posiblemente la aceptaríamos y sí se podría decir que gracias a esta ciencia se ahorra mucho tiempo al no tener que esperar el largo proceso de la domesticación. Sin embargo, se está utilizando la biotecnología para desarrollar especies que resulten rentables y que eviten trabajo al agricultor (este es otro tema discutible) dejando en un segundo término las características organolépticas o las características saludables.

Otro argumento interesante que nos aporta el catedrático apunta hacia los alimentos ecológicos, indica que estos alimentos no son ni más sabrosos ni ofrecen ninguna ventaja nutricional, algo que coincide con lo que manifestaba John Richard Krebs, investigador de La Universidad de Jesús (Reino Unido), indicando que los alimentos orgánicos no ofrecen ninguna ventaja para la salud. Sin embargo, podemos nombrar un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Copenhague (Dinamarca) en el que se concluía que los alimentos ecológicos son más saludables y expresan mayores cualidades organolépticas, algo que además muchos consumidores pueden constatar.

También asegura que los alimentos ecológicos son menos saludables y argumenta que la causa son los abonos orgánicos que en ellos se utilizan. Es posible que algunos productores no dejen fermentar el tiempo necesario el abono empleado y quizá esto sea un problema, pero no todos los cultivos ecológicos actúan de este modo y no es lícito englobarlos a todos, como tampoco se puede decir que toda biotecnología sea dañina.

El catedrático asegura que no se ha producido ninguna alerta alimentaria en los 25 años de cultivos transgénicos, algo en lo que también discrepamos. Alertas alimentarias en los productos ecológicos se han producido y evidentemente se han dado a conocer, cuando ha ocurrido algún problema con alimentos transgénicos se han intentado encubrir, además, cuando se realiza un estudio que muestra algunos efectos perjudiciales, como es el caso de la citada infertilidad, este tipo de noticias parecen ser obviadas, algo que no ocurre con otro tipo de alimentos, sean industriales o ecológicos.

Finalmente, el experto concluyó su participación en la segunda jornada del curso ‘Percepción social de los organismos modificados genéticamente’ indicando que es necesario producir más y más limpio, ya que las prácticas agrícolas no han sido limpias (suponemos que se refiere a los cultivos industriales) y coincidimos en este punto. En cambio asegura que con los cultivos biotecnológicos se evita la invasión de suelo natural y se incrementa el rendimiento, algo que creemos discutible dependiendo del tipo de cultivo al que se refiera, como ejemplos citaremos la soja transgénica y el uso del glifosato.

http://www.gastronomiaycia.com/2009/07/28/nuestra-alimentacion-no-es-natural/

Los españoles duermen poco, comen mal y hacen escaso deporte
El 25% de los españoles se queda en el sofá, así que la mitad tiene sobrepeso  |  Muy pocos hacen la siesta, fórmula para combatir la falta de horas de sueño

            
SERGIO HEREDIA  | Madrid | 29/07/2009 |
Más clubs deportivos. Preparadores físicos individualizados. Refrescos light, bajos en calorías. Dietas equilibradas propuestas por expertos dietistas. Alimentos ricos en antioxidantes. El abanico de informaciones es desbordante. Cada día, y por múltiples vías, los españoles reciben el mensaje: hay que cuidarse. Y sin embargo, los resultados son discretos. Hoy en día, abundan los malos hábitos de salud entre los españoles. En nuestro país se come mal, se duerme poco y se hace escaso deporte. “Es una paradoja”, apunta Isabel Ávila, presidenta de Ceaccu (Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios). “En estos tiempos, cuando manda el culto al cuerpo, muy pocos siguen los patrones de salud más adecuados”.

Impulso a la batalla contra la obesidad

El 7% del presupuesto del Ministerio de Sanidad y Consumo va dirigido a la obesidad, un problema creciente en España. “Comemos mal y mucho, y hacemos poco ejercicio”, dijo Roberto Sabrido, presidente de Aesan, que aprovechó su intervención para reimpulsar la estrategia Naos (Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad). “Para el ciclo 2010-2015 –dijo–, pretendemos hacer hincapié en el ejercicio físico. Nuestra profesión es cada día más sedentaria. Hay que suplirla con deporte. Y hace falta más información. Nos hablan de Omegas 3 y Omegas 6, antioxidantes, fibras… Hay demasiado ruido. Y no hace falta: nos basta con una dieta equilibrada”. Sabrido anticipó que el Gobierno distribuirá fruta y verdura en las escuelas en el próximo curso: “Y no sólo se distribuirán esos alimentos, sino que también se informará a los más chavales”, concluyó Sabrido.
Bustamante, Nadal, Seguridad Alimentaria, Consumidores, Casa, Pau Gasol
La Ceaccu profundizó en el caso hace un año. En septiembre del 2008, entrevistó por teléfono a 5.300 ciudadanos. Así elaboró un informe. “Ignoramos la dieta mediterránea, muy pocos conocen el desayuno completo (aquel en el que hay lácteos, fruta, pan y aceite), dormimos poco y uno de cada cuatro es sedentario”, concluye Paula Sáiz de Bustamante, directora del informe.

Aunque el 75% de los españoles está preocupado por llevar una dieta sana, sólo el 6,6% alcanza los mínimos de alimentación saludable: no se comen cinco piezas de fruta y verduras diarias, la mitad no toma nunca un desayuno completo, sigue disminuyendo el consumo de legumbres (-0,2% entre el 2001 y el 2006) y sigue creciendo la ingesta de platos preparados (8,6%) y bollería (3,8%). “El hombre, y particularmente el divorciado, el soltero y el joven, desatiende su dieta. En cambio, las mujeres y la gente mayor acostumbran a tomar más fruta”, dice Sáiz de Bustamante. La Ceaccu invita a la industria “a que utilice grasas más saludables en los alimentos, reduzca los niveles de sal y muestre más claridad en los etiquetados”.

La tópica siesta española es una leyenda urbana. Seis de cada diez no la hacen nunca. “Y eso que es magnífica para el sistema cardiovascular”, apunta la responsable del informe. De manera que la siesta no viene a suplir la carencia de horas de sueño. Porque el español duerme poco: el 57% no alcanza las siete horas diarias, un mínimo indispensable. El informe argumenta la deficiencia: “Solemos salir tarde de trabajar, cenamos aún más tarde y nos acostamos entre las doce de la noche y la una de la madrugada. Sin embargo, al día siguiente nos levantamos a la misma hora que el resto de europeos”. Si se duerme mal, se desordena el apetito y se debilita el sistema inmunológico.

Aunque se admira a Nadal, a Pau Gasol o a Contador, muy pocos están dispuestos a emularlos. De hecho, una cuarta parte de los españoles se queda quieto en el sofá: son sedentarios, una actitud que fomenta la obesidad, uno de los caballos de batalla del Ministerio de Sanidad y Consumo. El 53% de los españoles tiene obesidad o sobrepeso. “El ministerio invierte el 7% de su presupuesto en este problema”, apunta Roberto Sabrido, presidente de Aesan, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. El informe recomienda una actividad frecuente y prolongada en el tiempo (para toda la vida) que suponga el consumo de 2.000 calorías a la semana e implique a la mayoría de músculos del cuerpo, algo que se alcanza con un paseo diario de media hora.

“Quienes más incumplen estas recomendaciones son quienes más fuman y más beben”, dice Sáiz de Bustamante. En este área, el informe se muestra más optimista. Siete de cada diez se declaran no fumadores y cuatro de cada diez aseguran que nunca beben alcohol. “Esto es subjetivo –dice Ávila–. Hay quien dice que nunca bebe alcohol cuando a veces se toma una copita de vino”.

http://www.lavanguardia.es/ciudadanos/noticias/0090729/53754276420/los-espanoles-duermen-poco-comen-mal-y-hacen-escaso-deporte-bustamante-seguridad-alimentaria-consumi.html

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